martes, 25 de agosto de 2009

Esperen algo nuevo pronto...

Para los dos o tres de mis fieles seguidores:

Quisiera informarles que el maldito abandono en el que mantuve a mi blog durante los últimos meses, se verá terminado, próximamente, gracias a la clase de filosofía (pueden agradecer al profesor Adán). Se me ha dado la encomienda de escribir un ensayo semanal (cosa que yo he manifestado como cuentos) para obtener una calificación en ellos. Cabe mencionar que no todos serán publicados en el blog. Ojalá, la espera no haya sido muy cruenta (lo dudo).

Gracias.

sábado, 28 de marzo de 2009

Comentario…

Siguiendo el consejo que me dejó mi amigo, primo (de cariño) y hermano David, postearé lo que le dejé de comentario en su más reciente entrada.

Resulta que David ha recibido de mi parte algunos conocimientos en cuanto a música se refiere… Primero se extrañó de mis gustos, pero ahora se ha declarado adicto a lo mismo que yo: Pink Floyd.

Y así va el texto, con unas cuantas correcciones:

De nada, compadre.

Para eso estamos los amigos...

Recuerdo la primera vez que te enseñe a Zeppelin. Te quedaste: ¿Qué pedo con este wey? Pero, pocos meses después te diste cuenta de tu error.

Lo mismo pasó con Pink Floyd (nadamás que ellos si están más loquillos y avant-gardè...)

Y, ¡Viste la luz! Ponte a pensar... ¿Cuánta gente sigue escuchando mierda? Miles. ¿Cuántos escuchamos música que verdaderamente vale la pena? Pocos.

Desgraciadamente, Richard "Rick" Wright falleció hace ya medio año (como pasa el tiempo) y puedo decir lo mismo que tú: algo en mí murió con el; su música y su habilidad con el teclado (sus típicos sonidos fantasmagóricos, misteriosos o espaciales) simplemente rebasaban los límites impuestos por el ser humano para llegar a convertirse en lo divino, en lo perfecto, cosa que dudo mucho que otra persona vuelva a lograr.

Un año de dedicarme (en mi corta y vana vida) casi exclusivamente a escuchar a Pink Floyd y cada vez que me deleito con una de sus canciones, simplemente encuentro algo que antes no estaba ahí, algo diferente y renovador, que mantiene sus rolas siempre frescas, siempre nuevas, siempre cambiantes pero, también, siempre hermosas.